El trayecto de Fiebre, me temo, ha llegado a su fin. Nos mudamos.
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HARTA DE CRUYFF
Un saludo a todos los que han colaborado/partcipado/leido esta bitácora
Att. Eli
"La opinión femenina del fútbol" por Elisabet Robles
El trayecto de Fiebre, me temo, ha llegado a su fin. Nos mudamos.
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Att. Eli
Este blog no acostumbra a hablar de tennis pero las pocas horas que le quedan a esta bitácora las pienso empeñar en escribir la gesta que ayer nos demostraba un jóven moreno de 22 años. Son muchos los descalificativos contra su persona y cualidades técnicas las que he tenido que leer desde que levantara su primer Roland Garros hace cuatro años. El polvo de ladrillo fue su gran triunfo pero el éxito le esperaba a las puertas de un All England Club que el día 6 de Julio de 2008 veía como Roger Federer, el hombre intratable que mimaba el verde, agachaba la cabeza y recelaba buenamente contra un chaval que le había destronado del sillón de su casa. Wimbledon cambiaba de manos. Cinco horas de partido que se decantaron, no sin merecimiento, del lado del mallorquín. Sublimes raquetas en el mejor cruce tenístico que he presenciado en mis cinco años de afición a este deporte. Rafael Nadal dio una clase de lealtad, magistralidad y humildad ante uno de los mejores tenistas de toda la historia. Sin variar la táctica y sin dejarse encerrar por la poderosa mente de un resurgido suizo, al tenista español no le tembló el pulso a la hora de cerrar un encuentro épico entre duelo de dioses. Roger ya no se deja llevar. Rafa, ¡te ganaste nuestros corazones!
Llevaba más de dos semanas sin pulsar el teclado para expresar lo que esta Selección ha despertado en mí. Falta de tiempo y de ganas, porque el verano llega nunca llega solo. Trae sol, siempre amable y galante al invitarme a refrescarme en las limpias aguas de Barcelona, trae trabajo y trae emociones. Dejando a un lado el amor, al que la primavera altera, nos deja el cálido aliento del balompié, siempre incansable e inamovible en un pueblo que no vivía tanta alegría desde los tiempos de Di Stéfano y Marcelino. Una hornada estupenda de futbolistas que ha calado en lo más hondo de mi corazón. El respeto se convirtió en ilusión y los goles de España en un río de lágrimas que no surcaban mis mejillas desde las ruletas de Zidane. Son cosas del fútbol y del estío, tan verde como la hierba que ayer pisaban los 24 héroes al levantar un trofeo que Casillas acogió en nombre de todo un país hambriento de gloria. 44 años esperando un sentimiento como el de ayer, tan liviano como el aire que ondeaba la pulcra y furiosa bandera anudada a mis espaldas. No fue arte la belleza, sino bello el arte del balón…
AL TACTO DEL AMOR, TODOS SE VUELVEN POETAS…
GRACIAS SELECCIÓN POR HACERME SENTIR ORGULLOSA DE SER ESPAÑOLA
Amanecen hoy en Inglaterra los buenos amantes del bacon con ganas de mambo. No tienen Eurocopa pero Cristiano Ronaldo ya se encarga de darles vidilla en estos días de traumática ausencia. El Sir va asumiendo la salida de Don Digo Diego y ahora no sólo exige, sino que también pide. Wesley Sneijder, ese pequeño futbolista de gruesos muslos y de magistral talento en ambos muslos es la condición preferente que pide el escocés. Y es que sevillano y brasileño se le hacen poco. El de las mejillas sonrosadas quiere al mejor jugador de Austria y Suiza y dice se conforma con poco. Hay culebrón.
Con esto de que Scolari cambia los colores de la selección portuguesa por los del Chelsea a más de uno nos van a dar un disgusto. El técnico brasileño cuenta ahora con el grifo que Abramovich le cerró a Mourinho y lo único que tiene que hacer es pedir por esa boquita. La misma, por cierto, que recomendó a Ronaldo fichar por el Real Madrid. Pero no nos desviemos.
No se si alguno se habrá fichado en la de tela que están cortando los medios en el caso Robinho. Llevan vendiéndonos durante casi dos meses que el brasileño es un pesetero, no siente los colores, está a disgusto en el vestuario y que incluso Schuster, su fiel avalista, le ha abierto la puerta para que busque nuevos compañeros de juergas. Unos días anuncian que Robson tiene la llave del traspaso de CR7 y otro que Mijatovic no quiere ni oir hablar de salida. Seguimos en lo mismo. Sin embargo, en el otro bando, el de Ayudemos a Sergio Ramos a conseguir su decimonovena renovación, se tiran balones a fuera. ¿Por qué se supone debemos vangloriar a un hombre que reitera diariamente eso de: “Es un orgullo que se interesen por mí”. “Me siento muy valorado por toda Europa”. “El Madrid y nosotros estamos hablando”. “No me he sentido respaldado por el club y me he sentido muy solo”. “Me gustaría vestir otras camisetas, en el fútbol siempre hay que provar experiencias nuevas”, etc…”? A René Ramos el grupo PRISA y RECOLETOS le ayudan a conseguir las pertinentes renovaciones mensuales pero a Robinho se le tacha de mal profesional por decir que no tendría reparos en buscarse equipo si el RealMadrid le comunica que no quiere seguir contando con sus servicios.
Y realmente, qué poco me gusta todo este asunto. Me hace poca gracia saber que Robinho va a demostrar su calidad en otro equipo, que la Liga Inglesa va a ganarle otro talento a la Española. Pero mens me gusta todavía la forma en la que el club está propiciando estas salidas. Deberían crearse comunicados oficiales, demostrando su malestar con las invenciones de la prensa y dejar bien clarito que aquí nadie va a abrir el último baile.
Menudo desafío eso de seguir el partido por Cuatro. Entre el PODEMOS, los comentarios tikitakeros de Relaño y el vamo vamo de Camacho se me hizo eterno el debut de la Selección. Un 4-1 que no me genera muchas ilusiones, más que nada porque toda esta historia me resulta muy familiar. Hace dos veranos, en la Alemania más calurosa del S.XXI, una tierna hinchada veía como los chicos de Luis le endosaban un sonoro 4-0 a Ucrania. Pero el fútbol nos castigaba con la posesión de la impotencia y el avión español despegó hacia tierras ibéricas antes de poder jubilar a Zidane.
Hoy la Roja nos ha vuelto a obligar a palpar el aroma que el frasco de la dulce esencia ha dejado ante una débil Rusia. Villa, el otro ególatra (7) de España, firma el primer hattrick del torneo mientras Fernando Torres, Marcos Senna, Xavi y Puyol hacen el trabajo sucio. Guus Hiddink, mucho más alterado que cuando Al Gandour se dejó sucumbir por los petrodólares, se llevó una goleada que poco habrá gustado al ruso del yate. Mal partido de Rusia, peor de lo que nos la pintaban, con una defensa más endeble que el partido de Ramos y con un desajuste medio-delantera más alterado que los corazones de los españoles.
Pero yo no me pienso dejar embaucar por la prensa amarillista que se desplegará a partir de mañana. El trabajo ha sido regular, sin rozar nunca la perfección, y me temo que por ahora el sacrificio ya está hecho. Seguiremos deseando cantar los goles, cada uno más alto, si cabe, pero con la idea fija en la cabeza de que a Manolo el del Bombo se le agota la reserva hotelera dentro de 9 días. A mí este perfume ya me lo vendieron…
Sí, me gustó Holanda. Me gustó su filosofía, me gustó su fútbol, me gustó su genio y me gustó su camiseta. El famoso grupo de la muerte, tan temido, dejó en la estacada a sus dos máximos favoritos. Francia, según Coupet, acusó la diferencia de grados que habia en el campo. Para Italia, sin embargo, no hubieron excusas. Al partido lo hizo bonito el fútbol y al fútbol la rapidez. Holanda no especuló y en una gran primera parte dejaron más que encarrilado un partido que siempre estuvo abierto. A Pirlo le faltó abrocharse el mono y Gattuso, siempre campando a sus anchas, murió redondo. Será simpático Rino, digo yo, y por eso el árbitro le perdonó la expulsión. Hombre de voluntades. Como la de Sneijder, que acabó cansado pero con la moral por las nubes. El madridista sirvió el primer gol y marcó el segundo, como los buenos, como los currantes. Van Nistelrooy inauguró el marcador de reojo y en fuera de juego, apto por remordimiento arbitral. Y es que el Villarato no solo existe en España.
Soberano repaso de la Oranje a los de Donadoni. Regresó Cassano, entre multitudes, pero el talento del Baresi fue insuficiente para batir a un inspiradísimo Van der Sar. Los aficionados vimos el mejor partido en lo que va de Euro y el fútbol demostró una vez más que el trabajo y el sacrificio también cuentan en el deporte más romántico del mundo.
Antes de fichar por el FC Bayern München y apagarse la deslumbrante estrella que le perseguía, Lukas Podolski sonreía. Quizá todavía tenía mucho que ofrecer y el Mundial de Alemania en 2006 le abrió la puerta que el Colonia sólo le dejó entreabierta. Así, con una tímida sonrisa y el brillo permanente en sus ojos azulados, Lukas hizo las maletas y se fue a Münich. Allí rápidamente se asustó con los gritos de Khan y fue, poco a poco, dejando paso a las llegadas despampanantes de las nuevas figuras que buscaban remplazarle.
Pero llegó la Eurocopa y a Joachim Löw, lejos de ser el dictador que han vendido en la prensa polaca, no se le ocurrió otra cosa que darle el peto verde en los entrenamientos y premiarle con la titularidad en el primer partido del torneo. Alemania juega y Podolski, sin pisar el freno, da la victoria a su equipo con sus dos goles. El chico rubio, de duras facciones y aspecto rebelde, se adjudica el primer doblete de la competición y se olvida de la Polonia que dicen, todavía lleva en su sangre. El rictus feliz que asoma entre sus mejillas no es propio ni del mismísimo James Dean. Este es teutón.
El primer partido de la Eurocopa terminó agonizando. Suiza lo buscó hasta convertir el balón del mismo color que su uniforme, rojo, pero la afición no logró ver más allá del negro. El solitario gol de Sverkos en un encuentro más serio y táctico de lo esperado causó la euforia en la hinchada visititante. Pero la imagen más triste y desoladora la provocaron las oscuras lágrimas de Frei, un delantero tan ilusionado y ansioso con esta cita que seguramente tendrá que animar a los suyos desde la grada. El llanto desesperado del goleador del Borussia Dortmund anunciaban a toda sirena que el hinchazón no era cosa del choque, sino de mala fortuna. Y es que Suiza lo intentó de la misma manera que el balón busca a su cazador pero el resultado nunca varió. Un larguero, cuatro paradas excepcionalas de Cech y dos posibles penaltis (uno de ellos clarísimo) le dieron los tres primeros puntos del torneo a la República Checa.
Cal: El Atlético ya tiene Kaiser.
Arena: Suiza, en ocasiones, me recordó a España.
No.
Esta vez no.
Anoche, Boca no pudo más. Ya no podrá jugar la ansiada final de la Copa Libertadores, ya que cayó en el mítico Maracaná por 3-1 ante el Fluminense de Thiago Neves y compañía. El resultado fue algo abultado para lo que se vio en la cancha, pero esto es fútbol, y los de Ischia se han valido de este tipo de encuentros para ir superando ronda tras ronda.
En eso, justamente en ese hecho, es en lo que me quiero centrar. Lo que muchos llaman “la magnífica competitividad de Boca Juniors”.
Hay que empezar, cómo no, volviendo la vista atrás y recordando por qué el club ‘xeneize’ ha logrado tantos éxitos en los últimos años, en especial en la Libertadores. Y, aparte de reconocer de que se trata de un gran equipo que, además, ha sabido renovarse con el paso de los años y el duro golpe que supone las marchas de las jóvenes figuras con destino a Europa, lo que definió y aún define a los bonaerenses es algo que salta a la vista: saber cómo comportarse en los momentos indicados.
Desde aquel partido mítico contra River Plate, hasta la aplastante victoria en el Jalisco ante el Atlas mexicano, semanas atrás, pasando por la Intercontinental lograda en Japón ante el Milan de Shevchenko, Maldini y compañía, Boca ha demostrado que es el mejor equipo sudamericano de los últimos tiempos. Muchos jugadores han pasado, otros, como Palermo y Riquelme, han vuelto, pero siempre, en ese tipo de encuentros, la magia de algunos, como el ex del Villarreal, se fusionaba a la perfección con el carácter competitivo mejor depurado. Así es como los bonaerenses conseguían pasar las rondas y se libraban de los huesos más difíciles de roer. Sin ir más lejos, así es cómo habían llegado a estas semifinales: dejando escapar la oportunidades de definir en casa, para luego jugárselo toda en la vuelta, en campo contrario, y vencer. De esta forma, sucumbieron rivales de la talla del propio Atlas -sensación del torneo por aquel entonces- o el Cruzeiro brasileño.
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