Dar ejemplo

No es fácil domar la euforia. Es un sentimiento único, poderoso, engañoso y traicionero. Fácil de conseguir pero difícil de amansar. Actuar delante de una prensa tan manipuladora no es sencillo. Es muy fácil lanzar las campanas al vuelo pero lo realmente complicado es poder volver a cogerlas. A menudo nos embarcamos en balsas agujereadas, contentos por saber que flotamos pero temerosos de no llegar a nuestro destino.

En estos momentos es fácil hablar del Madrid. Siete puntos son los que lo alejan del segundo y por eso la mayoría se siente más triunfador que ganador. Digan lo que digan esta Liga no está ganada, ni mucho menos. Resta toda una segunda vuelta y es más que correcto afirmar que este Real Madrid está batiendo récords y ganando partidos con eficacia y madurez. Pero la relajación siempre es enemiga del trabajo y del compromiso y no es conveniente calmarse sabiendo que la ventaja que llevas es tan digna como para tomarse un kit-kat. El pensamiento ideal sería empujar desde atrás, luchar por subir y llorar por ganar pero, al fin y al cabo, la cordura solo es la locura de la mayoría. Y yo sólo soy una de tantas.