El Valladolid llegó escaldado a Pucela

Llegado el momento creo que sería bueno echar la vista atrás. El Real Madrid hace un año que no pierde en su casa. El catastrófico momento llegará tarde o temprano, estoy segura, pero hasta entonces quizás también el Barça haya vivido su particular desilusión. Hacia otro lado echan la mirada desde Barcelona, inconformes de elevar la vista arriba. No sirve de nada culpar a Ronaldinho ni a Henry si Guti sigue sacándose de la manga exibiciones tan estelares como la de ayer. El 14 blanco se asoció con toda alma andante y deleitó con pases y goles que el sabio se resistirá a ver. Más de uno pensará que el Valladolid salió a perder con tan largo equipo. Y lo cierto es que se llevaron un revés de los grandes. Ya se palpaba el olor a goleada cuando Baptista, en la primera llegada de los blancos, marcó el primero.

Y así fueron llegando el resto. En ausencia de Ruud se solidarizaron sus compatriotas Robben y Drenthe, el primero ilusionando y el segundo demostrando que Schuster ha perdido un galáctico pero ha ganado un futbolista. Pim, pam, pum. Cada remate un gol, un gol por cada remate. Y siete ocasiones con sus siete goles. Respiraban Schuster, Raúl, Calderón, el Bernabéu y hasta el spiker, que cantó los goles del “7 de España” más alto que nunca. Soñará Aragonés con Albelda, Juanito y Marchena pero no podrá negar que González Blanco y Gutiérrez han iniciado una campaña antiselección para cesarle del cargo. Una goleada que define lo que está siendo la temporada. Dejen el fútbol para luego. Corran, luchen y marquen. Al trapo. Los aficionados quieren ver goles, compromiso y garra. Este Madrid tiene todas las papeletas para solventar los partidos y disipar las dudas que enviaban desde Barcelona. Sin mención al valor, ¿Quién dijo miedo?