Me ha fastidiado la crónica el gol postrero que ha supuesto la eliminación del Getafe en el último minuto, último segundo o último suspiro. Es indescriptible lo que ha pasado esta noche en el Coliseum Alfonso Pérez a las once y diez de esta noche. El equipo madrileño, con 3-1 en el marcador, le abrió la puerta a un Bayern que ganó de chiripa e injustamente, sin merecer un triunfo que tuvo dueño azulón durante 119 minutos de partido.

Pero esto es el fútbol. Abbondanzieri erró en el 26 de la prórroga al escapársele un balón en el punto de penalty que Toni remataría a placer. Tres minutos locos que pudieron dar por finalizado el partido si el árbitro suizo, Massimo Busacca, hubiese pitado falta de Kahn, falta de Luca Toni o fuera de juego del delantero italiano. Pero ni una cosa ni otra. ¿Consecuencias? Gol. Los alemanes se llevaron el gato al agua gracias a la nefasta actuación arbitral. El colegiado dejó al Geta con 10 en el minuto cuatro de partido tras expulsar inmerecidamente a De la Red pero, lejos de venirse abajo, aguantaron un partido que le robaron después. Tremendo castigo para un equipo que se dejó el alma y acarició la gesta hasta el último compás. De nada sirven ya las lágrimas de un desafortunado Pato, las protestas de Cotelo o la tristeza de una España vestida de azul. Un desconsuelo que solamente podrá resolverse el próximo miercoles. ¡Ánimo Geta!