Después de una temporada larga, emotiva y algo decepcionante llega la Eurocopa a un país ambriento de gloria. Pero antes los últimos trenes de Primera deben dar los definitivos bocinazos. Recre, Zaragoza, Osasuna y Valladolid se juegan la permanencia en dos horas de infarto. Y mientras tanto, los que ya hicieron los deberes, se sumen en el terco, hondo y espeso mundo de los fichajes. La prensa hace meses que prepara el terreno para guardarse imágenes y portadas insólitas, novedosas, de las que crean ilusión. Y en todo esto, el Real Madrid.

Dicen que hay dinero suficiente para afrontar un fichaje mediático, una megaestrella que empalague de entusiasmo a una afición con ganas de Champions y que marque época en el Real Madrid de Calderón. Desconozco las intenciones del presidente y mucho menos los nombres que debe estar barajando un Pedja Mijatovic que quiere ganarse el respeto en las comidas del Txistu pero hay que fichar con la cartera y con la cabeza. Hace menos de dos años el club blanco decidió desprenderse de la calidad mediática y apostó por el trabajo, la ilusión y el compromiso. Intentar ligar lo segundo con lo primero no ha sido tarea fácil y emergía complicado, pero los resultados están ahí y las dos Ligas consecutivas que se han logrado sumir los recuerdos galácticos en el pozo del gozo. Beckham cedió su dorsal a Sneijder y éste ha eliminado todo rastro del inglés al anotar en su primera temporada casi la mitad de tantos que el diestro en sus cuatro años como madridista. Van Nistelrooy, el otro tulipán, juró fidelidad a un club falto de amor y lleno de causas pendientes. El pichichi y sus efusivas celebraciones en el tramo más dramático de la pasada edición liguera provocó la marcha de Ronaldo.

Pero la deuda pendiente del madridismo con su afición tiene nombres y apellidos. La Décima se hace de rogar y pospone sus colores año tras año, eliminando todo rastro blanco de su pasado y causando decepción y desilusión en un club que le añora. Ahí radica el problema. El Madrid debe formar un equipo ganador, con hambre, compromiso y lealtad; 25 hombres capacitados para morder, atacar y pelear por un escudo gladiador, centenario, histórico. Hay que correr con clase y pegarle con el corazón.