Ayer volvió a saltar a la palestra el presidente del Getafe para alimentar nuevamente la supuesta rivalidad que existe entre los dos clubes de la capital. Hace unas semanas dejó caer que Esteban Granero era propiedad del conjunto getafense y ayer volvió a repetirse confirmando incluso que el Real Madrid y el Getafe habían firmado el traspaso del jugador. A mi me extraña que el Madrid haya autorizado esta venta o que falten resolverse esos “últimos flecos” que habla el también socio madridista. Me huele más al caso del perro del hortelano, ni para mí ni para el amo. Según el Señor Torres la cesión del jugador iba acompañada de una pequeña cláusula de compra para el conjunto azulón y una opción de recompra por los próximos dos años que podría hacer efectiva el club blanco previo pago de un importe algo superior al de la venta.

Lo curioso en cuestión no radica en el punto de vista que ofrece Ángel Torres sino en la nota informativa que ofrecía el Real Madrid mediante comunicado oficial en su web en el pasado mes de Septiembre. En él se podía leer claramente que el traspaso que anunciaba ayer el máximo accionista del Getafe se reducía a una simple cesión con fecha de caducidad incluida. El 30 de Junio, pues, veremos lo que sucede.