Si en nuestra cabeza se había arrinconado una pizquita de ilusión por ver a Michael Essien vestido de blanco este próximo verano creo que debemos empezar a quitarnosla de la cabeza. El jugador ghanés, y al igual que tantos otros, seguirá el rastro de Mourinho en cuanto el portugués firme con el Inter. Se supone que José tiene la sartén por el mango y Moratti está dispuesto a concederle todo tipo de caprichos. Dominará, mandará y escribirá las altas y bajas, un privilegio que Abramovich le robó, y organizará la parcela deportiva, técnica y física a su antojo. El entrenador luso le ha confesado sus sueños al presidente interista y las cumbres por Eto’o, Lampard y Deco ya se negocian y paladean.

Pero ahora dicen que no cuenta con Ibrahimovic. Me niego a creer esto. El espigado sueco, con calidad suficiente como para parar un tren, tiene fama de díscolo y enredador, motivo por el cual Mourinho estaría dispuesto a prescindir de sus servicios. Busca gol (Samuel Eto’o, Drogba), bandas (Quaresma, Hleb),  temple y calidad (Lampard, Deco, Moutinho), serenidad y experiencia (Carvalho), hambre y potencia (Essien). Cabe decir que con la llegada de Mou el Inter se suma a la lista de favoritos para conquistar la Champions. Tal vez lo mismo de siempre, pero con otro color…